Artículos de Investigación
Raul Sanchez-Lopez1*
, Jesús Valero-Garcia2
, Ana Barón Duque3, Pilar San Martín Landa4, Ana Rubio Griñán5
, Ana María Pérez Rodriguez5
, Paula Sánchez Fernández6
, Marlene Rodríguez-Ferreiro7
1Institute of Globally Distributed Open Research and Education (IGDORE), Søborg, Dinamarca / 2 FPCEE Blanquerna. Universidad Ramon Llull, Barcelona, España / 3 Caab Centro Auditivo, Pozuelo, España / 4 ECO Gabinete, audiología y logopedia, Estella, España / 5 Centro de Audiología y Logopedia Audioalba, Albacete, España / 6 Servicio de Otorrinolaringología. Hospital Universitario Central de Asturias, Oviedo, España / 7 Centro Auditivo OE+, A Coruña, España.
OPEN ACCESS
PEER REVIEWED
ARTÍCULO ORIGINAL
Recibido: 11.01.2026
Revisado: 25.01.2026
Aceptado: 07.05.2026
Publicado: 21.07.2026
Editado por:
Beatriz de Diego-Lázaro
Universidad de Valladolid, España.
Revisado por:
José Miguel Sánchez Nieto
Universidad Nacional Autónoma de México, México.
Cristina Nombela
Universidad Autónoma de Madrid, España.
Alejandro García
Universitat de Vic – Universitat Central de Catalunya (UVic-UCC), España.
Cómo citar:
Sanchez-Lopez, R., Valero García, J., Barón Duque, A., … Rodríguez-Ferreiro, M. (2026). Explorando el uso del Montreal Cognitive Assessment (MoCA) en centros audiológicos: relación entre rendimiento cognitivo, escolaridad e hipoacusia. Auditio, 10, e127. https://doi.org/10.51445/sja.auditio.vol10.2026.127
Correspondencia
*Raul Sanchez-Lopez
Søborg, Denmark.
Email: raul.sanchezlopez@igdore.org
CC-BY 4.0
© 2026 Los autores / The authors
https://journal.auditio.com/
Publicación de la Asociación Española de Audiología (AEDA)
Resumen
La pérdida auditiva relacionada con la edad se asocia a un mayor riesgo de deterioro cognitivo y los centros audiológicos podrían ser un punto clave para su detección. Con el objetivo de explorar la viabilidad y utilidad del Montreal Cognitive Assessment como herramienta de cribado cognitivo en centros auditivos españoles y explorar factores asociados a su puntuación, se llevó a cabo un estudio multicéntrico, observacional y transversal en 131 personas (56–96 años; media 75.2; 48% hombres), atendidos en primera visita, adaptación o revisión de audífonos/implantes. Se realizaron otoscopia, audiometría tonal, logoaudiometría y se administraron el MoCA y el Cuestionario de Reserva Cognitiva. El MoCA fue administrado por audioprotesistas certificados.
El 54% obtuvo 21–26 puntos; 31% puntuó < 21 y 15% puntuó > 26. La puntuación MoCA se correlacionó negativamente con la edad (r = -0.51) y positivamente con CRC (r=0.54). De ello se deduce que al menos 3 de cada 10 pacientes atendidos en centros de audiología españoles podrían presentar deterioro cognitivo. En un modelo lineal, la edad, la escolaridad y el máximo porcentaje de discriminación verbal fueron significativos, mientras que el grado de pérdida auditiva no lo fue (p=0.49); el modelo explicó el 49% de la varianza.
El MoCA puede administrarse en centros audiológicos y detecta una proporción relevante de cribado positivo, altamente dependiente del punto de corte, la edad, la escolaridad y la discriminación verbal. Se requieren protocolos de administración que minimicen los sesgos por audición y estudios de validez diagnóstica en un contexto audiológico.
Palabras clave
presbiacusia, cognición, MoCA, demencia, audición.
Implicaciones clínicas
En el ámbito audiológico, los resultados del estudio avalan la incorporación de un cribado cognitivo sistemático mediante el MoCA, administrable por profesionales no especializados en neuropsicología, como parte de la evaluación rutinaria. La pérdida de audición por la edad afecta a una gran proporción de mayores de 60 años y es, además, un factor de riesgo modificable del declive cognitivo. Esto refuerza la idea de utilizar un cribado cognitivo sencillo y eficiente como MoCA en centros auditivos a los cuales acuden personas mayores en riesgo de deterioro cognitivo. Persisten, no obstante, tareas pendientes: la validación en español de versiones adaptadas del MoCA para personas con pérdida auditiva; la definición y estandarización de un protocolo de derivación interprofesional con un punto de corte óptimo del resultado, y la capacitación específica del personal para asegurar una aplicación, interpretación y seguimiento homogéneos.
A medida que avanza la edad, aumenta la probabilidad de desarrollar una pérdida auditiva, cuyos efectos comprometen las capacidades psicoacústicas básicas y repercuten de forma significativa en la comprensión del lenguaje y en la comunicación cotidiana. La presbiacusia es una patología compleja y multifactorial que puede afectar tanto a las células sensoriales como al nervio auditivo o ser la consecuencia de procesos metabólicos (Dubno et al., 2013). Siguiendo los criterios de la Organización Mundial de la Salud (Organización Mundial de la Salud, 2021), y teniendo en cuenta la prevalencia observada en algunas regiones (Valero-García & Vila-Rovira, 2018), se puede estimar que en 2025 en España en torno a 3,5 millones de personas presentan pérdida auditiva debida a la edad. En términos económicos, y de acuerdo con McDaid et al. (2021), la presbiacusia no tratada puede suponer actualmente un coste sanitario y social para nuestro país de aproximadamente unos 14 mil millones de euros al año.
La evidencia acumulada ha reforzado la hipótesis de una relación bidireccional entre audición y cognición, especialmente durante el envejecimiento. Diversos estudios longitudinales coinciden en que la pérdida auditiva no tratada se asocia a un mayor riesgo de deterioro cognitivo y demencia (Bisogno et al., 2021; Lin et al., 2011; Nishiyama et al., 2025; Połtyn-Zaradna et al., 2025; Uchida et al., 2019). En este sentido, la pérdida auditiva se ha consolidado como uno de los doce factores de riesgo modificables de demencia, con una contribución relativa del 8,2 % a la carga global de riesgo, situándose entre los factores de mayor impacto (Livingston et al., 2020, 2024).
La intervención protésica auditiva se perfila como una estrategia potencialmente protectora, ya que las personas con hipoacusia que no utilizan audífonos suelen exhibir peor rendimiento cognitivo que quienes sí los emplean (American Speech-Language-Hearing Association, 2024; Belz et al., 2025; Bucholc et al., 2022; Lin et al., 2023; Schafer et al., 2025). Un hito en este campo es el ensayo clínico “Evaluación de la salud cognitiva en el envejecimiento en adultos mayores” (Aging and Cognitive Health Evaluation in Elders, ACHIEVE; Lin et al. (2023)), cuyos primeros análisis mostraron que los beneficios cognitivos de la amplificación auditiva son más acusados en individuos con factores de riesgo de deterioro cognitivo (por ejemplo, menor nivel educativo, pérdida auditiva más intensa o vulnerabilidad socioeconómica). El proyecto ACHIEVE también ha demostrado que la atención auditiva integral, incluyendo el uso de audífonos, puede mitigar el riesgo de deterioro cognitivo en un 48 % cuando se trata de adultos mayores con pérdida auditiva y otros factores de riesgo cognitivo (Lin et al., 2023). Investigaciones recientes continúan aportando evidencia por medio de estudios longitudinales (Cantuaria et al., 2024; Francis et al., 2025); no obstante, este tipo de estudios no está exento de riesgos inherentes de la metodología (Naylor et al., 2024), lo que dificulta la obtención de conclusiones sólidas.
En este sentido, ante la elevada carga conjunta de problemas auditivos y cognitivos en la población mayor, y la estrecha relación entre ambos, un número creciente de estudios propone incorporar de manera sistemática el cribado cognitivo en los servicios de audiología (Broome et al., 2023; Shen et al., 2016). El objetivo inmediato del cribado es la detección temprana: un resultado positivo implicaría derivación para evaluación neuropsicológica exhaustiva; un resultado negativo sugeriría baja probabilidad de deterioro y permitiría optimizar los recursos (Broome et al., 2023). En la práctica, las pruebas más utilizadas en audiología son el Mini-Mental State Examination (MMSE; Folstein et al., 1975) y el Montreal Cognitive Assessment (MoCA; Nasreddine et al., 2005), si bien la evidencia previa indica mayor sensibilidad del MoCA para identificar el deterioro cognitivo leve (Pinto et al., 2019). Además, para explicar parte de la variabilidad interindividual en el rendimiento cognitivo en la vejez aparece el término “reserva cognitiva” (RC; Stern (2009)). La RC se define como la capacidad para mantener el funcionamiento cognitivo pese a cambios cerebrales asociados al envejecimiento o a patología neurodegenerativa, mediante redes más eficientes o estrategias compensatorias (Stern, 2012). Se considera que la RC se acumula a lo largo de la vida y se relaciona con indicadores como escolaridad, complejidad ocupacional o realización de actividades cognitivamente estimulantes.
La magnitud del problema, su coste social y la relación con el deterioro cognitivo plantean valorar la necesidad de la integración del cribado cognitivo en los circuitos de atención audiológica, así como el desarrollo y validación de instrumentos adaptados a personas con pérdida auditiva en el contexto hispanohablante. Esta aproximación podría facilitar diagnósticos más precisos, decisiones protésicas mejor informadas y programas de rehabilitación audiocomunicativa y cognitiva más eficaces.
El presente estudio multicéntrico, realizado por el Grupo de Trabajo sobre Audición y Cognición de la asociación española de audiología (AEDA), tiene como objetivo principal explorar la viabilidad y utilidad del MoCA como herramienta de cribado en centros auditivos administrada por profesionales de la audiología en la práctica clínica habitual. Como objetivos secundarios se plantea: 1) describir la distribución de puntuaciones del MoCA en personas ≥ 55 años que acuden a consulta audiológica (primera visita, adaptación o revisión de dispositivos auditivos); 2) explorar la relación entre MoCA y la medida de reserva cognitiva (CRC) como variable contextual, evitando inferencias causales dada la naturaleza transversal del estudio; 3) examinar la influencia de factores personales y parámetros audiológicos en las puntuaciones obtenidas mediante el cribado cognitivo MoCA.
Se realizó un estudio multicéntrico, observacional, descriptivo y transversal. La investigación se desarrolló en 4 centros auditivos independientes: Centro Auditivo Oe+ (Ordes, A Coruña), Eco Gabinete (Navarra), Centro Auditivo Ana Barón, CAAB (Madrid) y Audioalba Clínica Auditiva (Albacete).
La población de estudio fue constituida a lo largo de 6 meses, de febrero a septiembre de 2025. Se seleccionaron pacientes con pérdida de audición con una edad igual o mayor a 55 años, adaptados previamente o no, que hubieran acudido a los centros participantes tanto en primera visita para valoración auditiva como en consulta de revisión.
Los criterios de exclusión fueron: 1) imposibilidad para colaborar voluntariamente; 2) antecedente de accidente cerebrovascular o traumatismo craneoencefálico grave en los seis meses previos a la exploración; 3) diagnóstico previo de cualquier tipo de demencia; 4) limitación para comprender la lengua española que impida seguir instrucciones.
Un total de 136 personas comenzaron el estudio y participaron en al menos una visita, de las cuales 134 completaron todas las visitas. De los cuatro centros auditivos participantes, 40 participantes correspondieron a un primer centro, 39 a un segundo, 22 a un tercero y 36 a un cuarto. Una vez los datos fueron depurados, 3 participantes fueron eliminados de la base de datos por no poder confirmar que no habían tenido un accidente cerebrovascular o ictus en los últimos 6 meses. La muestra final estuvo constituida por 131 personas. De las 131 personas exploradas 63 eran hombres (48 %) y 68 mujeres (52 %) cuya edad media fue de 75,2 años (st: 8,3), en un rango entre 56 y 96 años. Del total de personas exploradas, 24 presentaban pérdida auditiva leve, 83 moderada, 19 severa y 5 profunda.
Previa información oral y escrita sobre el estudio, se obtuvo el consentimiento informado de todos los pacientes para la recogida, el análisis y el tratamiento de los datos. El estudio fue aprobado por el Comité de Ética de la Investigación del Servizo Galego de Saúde (2025/126).
Se diseñó una entrevista inicial uniformada para todas las evaluadoras con el objetivo de recoger los mismos datos sociodemográficos, antecedentes médicos y familiares, así como hábitos de vida y actividad social. Se administraron de forma individual las siguientes pruebas:
Los resultados obtenidos en cada localización se registraron en una serie de cuestionarios de Google Forms diseñados específicamente para el estudio. Con el fin de preservar la confidencialidad, los datos fueron seudoanonimizados, asignando a cada participante un código alfanumérico.
El análisis estadístico se basó en correlaciones (Pearson) y en el modelado lineal seguido de análisis de varianza (ANOVA). En el análisis se utilizó el software R con los paquetes LmerTest y emmeans. Para obtener los modelos óptimos se utilizó la función step, que trabaja de forma iterativa, añadiendo o eliminando variables del modelo con el objetivo de seleccionar el modelo que proporciona el Criterio de Información de Akaike (AIC) menor. Se estableció el nivel de significación estadística a partir de p < 0,05.
Los resultados de MoCA se muestran en el histograma incluido en la Figura 1.

Figura 1. MoCA y pérdida de audición. Panel A: histograma de los resultados del Montreal Cognitive Assessment. Panel B: resultados de MoCA para varios grados de pérdida de audición. En ambos paneles, la línea de puntos azul (…) muestra el valor de corte menor (Ismail et al., 2025) y la línea discontinua roja (---) muestra el valor de corte mayor (Nasreddine et al., 2005).
En la Figura 1-A, se puede comprobar que la mayoría de los resultados (71 personas, el 56 % de participantes) se encuentran en el rango entre 21 y 26 puntos (ambos incluidos). Los participantes que pueden considerarse sin riesgo de deterioro cognitivo (MoCA > 26) son 19 individuos, mientras que los que con mayor probabilidad tienen un riesgo de presentar deterioro cognitivo o demencia (MoCA < 21) son 41 individuos. La Figura 1-B muestra que los resultados de personas con una pérdida de audición más leve (n = 24) tienen un puntaje ligeramente más alto, mientras que las que tienen una pérdida severa (n = 19) o profunda (n = 5) tienen un puntaje más bajo. El grupo más numeroso es el de pérdida de audición moderada (n = 83) y su función de densidad es similar a la de la muestra completa.
La Figura 2 muestra los resultados de MoCA en función de la edad de los participantes.

Figura 2. Resultados del Montreal Cognitive Assessment (MoCA) en relación a la edad. Panel A: correlación entre edad y MoCA. Panel B: boxplots de puntajes de MoCA en dos grupos de edad, menores de 75 años y mayores de 75 años. La línea de puntos azul muestra el valor de corte menor (Ismail et al., 2025) y la línea discontinua roja muestra el valor de corte mayor (Nasreddine et al., 2005).
La Figura 2-A muestra una correlación significativa de -0,51 entre la edad y los resultados de MoCA. En la Figura 2-B se muestran los valores de MoCA divididos en dos grupos de edad. De toda la muestra, cabe destacar que solamente un participante alcanzó los 30 puntos (puntuación máxima de MoCA) mientras que en estudios previos hubo más participantes con máxima puntuación. Los resultados de individuos menores de 75 años se comprenden en el rango entre 15 y 30 puntos, mientras que los mayores de 75 se expanden entre los 6 y los 29. La diferencia entre la media de los dos subgrupos de edad es de menos de 4 puntos (24 los menores de 75 años frente a 20,3 los mayores) y estadísticamente significativa (t = -5,52, p < 0,001). De toda la muestra, solamente 18 participantes mostraron valores por encima de 26, valor que se toma como valor de corte en el estudio original de Nasreddine et al. (2005).
La reserva cognitiva evaluada por el CRC y la subescala de escolaridad se muestran en la Figura 3.

Figura 3. Relación entre medidas cognitivas. Panel A: scatter plot de los resultados del cuestionario de reserva cognitiva (CRC) y los del Montreal Cognitive Assessment (MoCA) junto con los resultados de la correlación Pearson. Panel B: boxplots de los puntajes de MoCA en función del grupo de escolaridad agrupada (* los estudios primarios, analfabetos y autodidactas han sido agrupados). N.S: no significativa, *** p < 0,001. La línea de puntos azul muestra el valor de corte menor (Ismail et al., 2025) y la línea discontinua roja muestra el valor de corte mayor (Nasreddine et al., 2005).
Los resultados del CRC y el MoCA mostraron una fuerte y significativa correlación (R = 0,54), como se muestra en el panel A de la Figura 3. Esta correlación siguió siendo significativa cuando se realizó la correlación parcial controlando por la edad (R[edad] = 0,48). La CRC es una variable multidimensional y numérica que contiene la escolaridad, la cual utilizamos aquí como variable categórica, agrupándola en tres grupos (máxima educación primaria, secundaria o superior). En el panel B, se puede comprobar cómo el grupo de individuos con un nivel de escolaridad inferior (analfabetos, autodidactas y solo educación primaria, los cuales están agrupados en el plot debido a la poca incidencia de los dos primeros) proporcionaron puntajes significativamente más bajos que los otros dos grupos, teniendo una mediana inferior a los 20 puntos. Los dos grupos que reportaron tener estudios secundarios o superiores no proporcionaron puntajes significativamente diferentes, y los resultados se encontraron en valores comprendidos entre los 21 y 26 puntos.
Los factores que influencian los resultados de MoCA en el presente estudio se investigaron utilizando un modelo lineal. Se comenzó la investigación incluyendo interacciones de edad y grado de pérdida de audición y utilizando el valor total de CRC. El ANOVA mostró que tanto la edad (F(1,122) = 57,4, p < 0,001) como el CRC (F(1,122) = 34,8, p < 0,001) fueron factores significativos; sin embargo, el grado de pérdida no lo fue (p = 0,15). La interacción grado de pérdida-escolaridad no fue significativa y fue eliminada en el proceso de modelado. Utilizando la escolaridad agrupada (primaria, secundaria, superior) en el modelo, tanto el CRC como escolaridad son significativos. Sin embargo, la significativa atenuación del efecto del CRC tras la inclusión de la escolaridad agrupada (disminuyendo a F(1,123) = 5,8, p < 0,02) sugiere que la escolaridad (F(5,123) = 11,2, p < 0,001) actúa como un componente principal de la reserva cognitiva, siendo un factor determinante en la puntuación del MoCA, lo cual es consistente con la literatura.
El modelo final fue obtenido utilizando una regresión escalonada (step). Estaba formado por la edad, la escolaridad agrupada, el grado de pérdida de audición y el porcentaje máximo de inteligibilidad. El ANOVA del modelo resultante se encuentra en la Tabla I.
Tabla I. Tabla resultado del análisis de varianza (ANOVA) sin interacciones realizado sobre el modelo lineal del puntaje del cuestionario Montreal Cognitive Assessement (MoCA), que contiene la edad, la escolaridad, el grado de hipoacusia (grado HL) y el porcentaje de máxima discriminación (Dmax) como factores.
Término |
Grados de libertad |
Suma de cuadrados |
Promedio de cuadrados |
Valor estadístico F |
Probabilidad (p) |
Significativo |
Edad |
1 |
601,99 |
601,99 |
61,78 |
<0,001 |
*** |
Escolaridad |
2 |
368,56 |
184,28 |
18,91 |
<0,001 |
*** |
Grado HL |
3 |
23,81 |
7,93 |
0,82 |
0,49 |
|
Dmax |
1 |
158,02 |
158,02 |
16,21 |
<0,001 |
*** |
Residuales |
121 |
|||||
R2: 0,49; R ajustado: 0,46 // Signif. codes: ‘***’ 0,001 ‘**’ 0,01 ‘*’ |
||||||
El modelo final explicó el 49 % de la varianza y mostró que la edad y la escolaridad fueron los factores más significativos, mientras que el grado de pérdida de audición no fue significativo. En general, los resultados de MoCA se vieron influenciados por la edad y la escolaridad, no siendo estos dos factores moderadores el uno del otro y el porcentaje máximo de discriminación verbal.
Este estudio, multicentro y con carácter observacional, recopiló datos completos de 131 individuos que acudieron al centro auditivo en busca de soluciones para su pérdida auditiva. El objetivo principal fue evaluar el uso de MoCA en centros auditivos como posible herramienta de cribado. El rango de valores de los resultados de MoCA obtenidos estuvo en consonancia con los de otros estudios (Delgado et al., 2019; Sánchez-Nieto & Mendoza-Núñez, 2021); sin embargo, cabe destacar que la mayoría de los resultados (54 %) se encontraron en el rango entre 21 y 26, los cuales son considerados valores de corte en otros estudios. Tomando como punto de corte el resultado de 21 y 26, el número de pacientes con sospecha de deterioro cognitivo fue de 40 y 110, respectivamente. De esta forma, entre un 31 % y un 86 % de los pacientes deberían ser valorados por profesionales médicos para confirmar o rechazar la sospecha de deterioro cognitivo. Estos porcentajes deben interpretarse como proporción de cribado positivo dependiente del umbral, no como prevalencia diagnóstica. La determinación de un umbral operativo óptimo para derivación en audiología requerirá estudios específicos de validez diagnóstica (sensibilidad/especificidad/valores predictivos) en este contexto. Sin embargo, dado que estos resultados sugieren una alta prevalencia de sospecha de deterioro cognitivo entre pacientes hipoacúsicos, podría posicionarse como una prueba con potencial beneficio para la detección precoz. Son necesarios estudios futuros donde se valoren la sensibilidad/especificidad y el valor predictivo de la prueba en un contexto audiológico.
Por otro lado, no sorprendentemente, los resultados de MoCA estuvieron correlacionados con los de la edad y con los del otro instrumento de evaluación cognitiva utilizado en el estudio, el CRC. Según la Comisión Lancet (Livingston et al., 2024), el bajo nivel de escolaridad se encuentra entre los factores de riesgo modificables con mayor fracción de riesgo atribuible poblacional. Las personas que reportaron no tener estudios secundarios puntuaron MoCA significativamente más bajo que los que tienen estudios secundarios y superiores. Contrario a lo esperado, no hubo diferencia significativa entre los individuos con estudios superiores o secundarios. Entre los factores que explican la varianza de la muestra, la edad y la escolaridad fueron altamente significativos, mientras que el porcentaje máximo de discriminación verbal fue el único factor significativo relacionado con el estado de salud auditiva de los pacientes.
Es sabido que una máxima discriminación verbal disminuida se asocia a pérdidas de audición neurosensoriales (Gelfand & Calandruccio, 2023). Este tipo de pérdidas puede afectar a las células ciliadas o al nervio auditivo y tiene varios déficits auditivos asociados, más allá de la mera pérdida de sensibilidad auditiva, como pueden ser la selectividad frecuencial y el procesamiento temporal (Füllgrabe et al., 2015; Moore, 2003). Además, algunos estudios han encontrado una asociación entre la inteligibilidad de palabras en silencio y en ruido con pérdidas de habilidades cognitivas (Castiglione et al., 2019; McClannahan et al., 2022), y con la edad, incluso en pérdidas asimétricas (Silverman et al., 2006; Wasano et al., 2024). Ya que el riesgo modificable de la demencia es la pérdida de audición no tratada y la deprivación auditiva puede afectar la inteligibilidad, es razonable pensar que una máxima discriminación disminuida puede ser consecuencia de una rehabilitación auditiva inefectiva. Al ser la audiometría verbal una prueba que se hace sistemáticamente en centros auditivos privados en España, el reporte sistemático de los resultados logoaudiométricos en personas con riesgo de demencia podría ser de utilidad para el seguimiento de la enfermedad. Además, desde un punto de vista técnico, no podemos obviar el hecho de que una menor inteligibilidad también pueda afectar a la administración del MoCA de forma efectiva, con lo que esta información es crucial para una correcta valoración.
El MoCA es un instrumento basado en el desempeño de tareas cognitivas destinado a la evaluación breve del deterioro cognitivo. El test evalúa capacidades como la atención, la comprensión verbal y la atención. Debido a su naturaleza breve y su fácil administración, se ha propuesto en estudios previos como herramienta de cribado (Delgado et al., 2019; Nasreddine et al., 2005; Sánchez-Nieto & Mendoza-Núñez, 2021). En estos estudios, se ha discutido un posible valor de corte de 26 puntos en países desarrollados con individuos con estudios hasta por lo menos los 12 años. En otros estudios se valora utilizar un valor de 21. Yeung et al. (2014) utilizaron varios valores de corte y concluyeron que para el cribado de un deterioro leve se utiliza 21–22, mientras que para la demencia se utiliza 18–19, lo que coincide con lo que muestran en Delgado et al. (2019) en un cohorte de hispanohablantes. Luis et al. (2009) compararon la efectividad de MoCA con respecto al MMSE. En este estudio, la muestra contaba con un grupo de control y un grupo de pacientes diagnosticados de alzhéimer y otro grupo con deterioro cognitivo leve. Los autores discuten diferentes puntos de corte sobre la muestra y comparan la sensibilidad y especificidad para clasificar a los pacientes en los tres grupos mencionados, siendo 24 el valor que ofrece mayor precisión. La muestra del presente estudio proporcionó resultados comprendidos mayormente entre los 21 y los 26, lo cual debería tenerse en cuenta para estudios futuros que pudieran incluir el uso de MoCA como herramienta de cribado en el territorio español.
El presente estudio tiene un carácter observacional, pero sienta las bases para posibles colaboraciones entre hospitales, universidades y centros auditivos independientes. Entre las limitaciones del estudio tenemos el hecho de que las personas que acuden al centro auditivo tienen posiblemente una pérdida de audición que puede afectar a la administración del MoCA. Cuando el objeto de estudio son las capacidades cognitivas, es un desafío sustancial el separar las contribuciones de la comprensión auditiva y de la cognición cuando los tests se administran de forma auditiva (Füllgrabe, 2020). Existe, no obstante, una versión de MoCA adaptada para personas con pérdida de audición (Dawes et al., 2023), pero no está aún validada en español. En general, es de vital importancia saber que tanto el nivel de escolaridad como la inteligibilidad son factores que influencian los resultados de la prueba. Por lo tanto, para que la herramienta de cribado sea efectiva se debe añadir información sobre la reserva cognitiva y el estado de la salud auditiva (no solo la pérdida de audición, sino el rendimiento funcional con ayudas auditivas) para una valoración más completa del posible deterioro cognitivo del paciente. Los datos del presente estudio no permiten estudiar a fondo si la reducida discriminación verbal afecta los datos de MoCA debido a la modalidad de presentación del test (verbal) o si podría ser indicativo de deterioro cognitivo más allá de la pérdida sensorial.
Otra limitación es que el estudio no cuenta con controles o con personas diagnosticadas con demencia o deterioro cognitivo como se hizo en Luis et al. (2009). En el futuro, se podría utilizar una configuración similar y trabajar en colaboración con hospitales para investigar el MoCA como herramienta de utilidad en el centro auditivo y que puede ser de ayuda para la detección temprana de la demencia.
En el presente estudio se exploró la integración del cribado cognitivo en audiología. Se demostró que el MoCA puede administrarse con solvencia por audioprotesistas formados, identificando casos con alta probabilidad de alteración. Esto favorecería un escenario en el que los audiólogos protésicos podrían realizar un cribado inicial y orientar derivaciones a neuropsicología, realizando una prueba de tan solo 10–15 minutos. Los beneficios de tener un diagnóstico temprano y de tratar el trastorno cognitivo permitiría una mejora en la calidad de vida de personas con pérdida de audición y otras comorbilidades.
El presente estudio muestra una asociación entre MoCA y la máxima discriminación verbal, lo que sugiere tener en cuenta los resultados de la logoaudiometría no solamente en la rehabilitación auditiva, sino también como un posible indicador del estado cognitivo del paciente a lo largo del tiempo. Esta nueva hipótesis deberá ser estudiada en futuras investigaciones.
Posibles futuras investigaciones podrían incluir tanto la validación española de versiones del MoCA adaptadas a la pérdida auditiva como la realización de estudios que ayuden a establecer la sensibilidad/especificidad de la prueba en un contexto audiológico.
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Conflicto de interés
Los autores realizaron este estudio sin ningún conflicto de interés.
Contribuciones de los autores
Conceptualización: JVG, MR-F, PSF
Curación de datos: ABD, PSL, MR-F, RS-L, ARG, AMPR
Análisis Formal: RS-L, JVG
Investigación: JVG, RS-L y MR-F
Metodología: JVG, ABD, PSL, MR-F, PSF
Administración del Proyecto: MR-F
Recursos: ABD, PSL, MR-F
Supervisión: RS-L, MR-F
Visualización: RS-L, JVG, MR-F
Redacción - Borrador Original: JVG, RS-L y MR-F, PSF
Redacción - Revisión y Edición: Todos los autores
Financiación
Esta investigación no ha recibido fondos externos.
Disponibilidad de datos
Los datos del estudio pueden ser proporcionados contactando al autor correspondiente y bajo una petición razonable con interés investigador.
Agradecimientos
Agradecemos la colaboración y apoyo de V. Serra, G. Encina-Llamas, J.L. Blanco, J. García-Valdecasas. Queremos agradecer a los miembros presentes y pasados del grupo de estudio de cognición y pérdida auditiva de la asociación española de audiología (AEDA). Agradecemos la importante contribución de los participantes del estudio y del personal de los centros auditivos.
Oficina Editorial
Corrección: Rita López
Producción: Glaux Publicaciones Académicas